Hay
muchos argumentos que se
difunden insistentemente, que
buscan la legalización del
aborto a
través de mentiras y eufemismos.
A continuación analizamos
algunos de ellos.
Mentira
N° 1: La posición
contraria al aborto se explica
solo por prejuicios religiosos.
La
verdad:
El aborto es un problema
profundamente humano, que no
divide a la sociedad entre
religiosos y no religiosos, sino
entre defensores de la vida y
propagadores de la muerte. Es
absurdo sostener que solo quien
tiene fe es partidario de
penalizar el aborto. El tema del
aborto involucra aspectos éticos
universales y naturales que
trascienden toda visión
teológica particular. La defensa
de la vida no es una cuestión de
religión, sino de humanidad y de
respeto a los valores esenciales
de la persona.
Mentira N°
2:
Si existen
leyes que no se respetan, es
mejor derogarlas, pues sino el
Estado de derecho es burlado.
La
verdad:
Como la ley del aborto es
transgredida con frecuencia,
algunos piensan que pierde poder
coactivo, y que debe desaparecer
por haber sido desvirtuada en
los hechos. Este es un
razonamiento errado, pues el
hecho de que existan muchos
robos no quiere decir que haya
que eliminarlo como delito. El
sistema de contralor podrá ser
más o menos efectivo, pero de la
frecuencia de la trasgresión no
puede deducirse la inutilidad de
las disposiciones. De hecho, si
la ley no existiera, lo cierto y
seguro es que habrían más
abortos, como ha ocurrido en los
países que lo despenalizaron,
donde por cierto nunca se
disminuyó la clandestinidad.
Mentira N°
3:
Debe
respetarse el derecho a la
igualdad y a la seguridad, de
forma que todas las mujeres
puedan acceder sin excepción a
un aborto seguro.
La
verdad:
En la discusión parlamentaria se
reivindicó el derecho a que
todas las mujeres, prescindiendo
de su situación económica,
puedan abortar en las mismas
condiciones de higiene y en
forma segura. Eso supone
reivindicar el derecho a que
todas las mujeres puedan contar
con igualdad de "instrumentos
seguros" para matar a sus hijos
o hijas.
No
parece razonable reivindicar la
igualdad con el fin de abortar o
destruir vidas humanas. El valor
de la igualdad, que por cierto
es importante, jamás podrá
priorizarse sobre el valor de la
vida humana. ¿Qué sería de
nuestra sociedad, si invocando
razones de desigualdad económica
unos pudieran matar a otros para
lograr la equiparación?
Mentira N°
4:
El derecho
de abortar es una garantía para
la libertad sexual
(reivindicación del "derecho a
la salud reproductiva").
La
verdad:
En la actualidad junto a las
reivindicaciones feministas
están otras ideologías que, como
la del género, auspician la
libertad de "hacer" y "ser"
sexualmente lo que a cada uno se
le ocurra. La idea de considerar
el libertinaje sexual como un
derecho animaliza al hombre, y
lo correcto es comenzar por
comprender que esta libertad,
como toda libertad, es tal en la
medida en que se desarrolla
dentro de ciertos límites. El
placer sexual en sí no es malo.
Lo que sí es grave es llegar a
matar a una persona concebida
como fruto de un acto sexual
irresponsable.
El
acto sexual, como cualquier otro
acto humano, debe ser
responsable. Engendrado/a el
hijo o hija, la madre y el padre
no son libres de hacer con él o
ella lo que quieran, sino que
deben asumir sus
responsabilidades. Pensar que la
mujer puede disponer de su
cuerpo y del niño o niña
procreado/a a su libre arbitrio
nos lleva a un triste proceso de
animalización, donde se pierde
conciencia de que el cuerpo o la
persona no son una cosa, y su
dignidad es lo que los hace
indisponibles.
Mentira N°
5:
La ley debe
respetar las costumbres, y como
el aborto se ha convertido en
una costumbre, debe por tanto
ser legalizado.
La
verdad:
La reiteración de un hecho no
legitima el acto, ni mucho menos
justifica eliminar por ese solo
hecho la ley prohibitiva. Así,
porque existan muchas personas
que defrauden al fisco, ello no
justifica que se eliminen los
impuestos. En este sentido,
porque en una sociedad existan
muchos abortos a pesar de estar
prohibidos, ello no justifica
eliminar la prohibición. Quizás
lo que haga falta es regular el
tema con mayor rigor, y
cuestionar a las autoridades que
no hacen respetar las normas.
Mentira N°
6:
El aborto
debe ser legal, porque todo niño
debe ser deseado.
La
verdad:
El "deseo" o "no deseo" no
afecta en nada la dignidad y el
valor intrínseco de una persona.
El niño no es una cosa sobre
cuyo valor puede decidir otro de
acuerdo a su estado de ánimo. El
que una mujer no esté contenta
con su embarazo durante los
primeros meses, no indica que
esta misma mujer no vaya a amar
a su bebé una vez nacido.
Mentira N°
7:
El aborto
debe ser legal porque la mujer
tiene derecho a decidir sobre su
propio cuerpo.
La
verdad:
El sentido común y la ciencia
moderna reconocen que en un
embarazo hay dos vidas y dos
cuerpos. Dado que el sexo se
determina cromosómicamente en la
concepción y más o menos la
mitad de los que son abortados
son "seres humanos femeninos",
obviamente no toda mujer
tiene derecho a controlar su
propio cuerpo. La mujer
estaría decidiendo no sobre su
propio cuerpo, sino sobre el de
un ser que no es ella, aunque
esté temporalmente dentro de
ella.
Mentira N°
8:
Con la
legalización del aborto, se
terminarán los abortos
clandestinos y se evitarán
muertes maternas.
La
verdad:
Las estadísticas en los países
"desarrollados" demuestran que
esto no es así. Dado que la gran
mayoría de abortos no son por un
motivo sentimental, terapéutico
o eugenésico, sino por un
embarazo considerado
"vergonzoso", no es extraño que
la mujer –especialmente si es
joven o adolescente– busque
igualmente métodos abortivos
clandestinos, por la sencilla
razón de que una ley, aunque
quite la pena legal, no quita la
vergüenza y el deseo de
ocultamiento.
Pr.
Hugo Márquez, Iglesia Jesús es
Rey.